No me gusta tener que repetir, creo que es suficiente con que uno diga las cosas una sola vez, pero no, a ella le gusta ser terca. Ella me metió en esto, así que ella fue la que directamente me abrió las puertas a todo esto. Me hice detrás de ella y jale de su cabello.
—Escúchame bien, estupida. Las cosas se harán como yo digo. Vamos a seguir con nuestra perfecta actuación, yo me encargaré de lo demás. —La solté lanzándola sobre la cama.
—¿Por qué tendría que hacer eso? en realidad no lo voy