CAPÍTULO 47 Con Ofelia no se juega
Lissandro estaba a cinco minutos de su edificio cuando decidió mentalmente que esa noche iba a bajar la guardia.
Ducha rápida.
Algo liviano para cenar.
Revisar los pendientes de la boda y dormir.
Había sido un día largo.
Había tomado grandes decisiones.
Iba manejando con la camisa abierta en el cuello cuando el teléfono vibró conectado al manos libres.
Diana.
Atendió sin dudar.
—Decime.
La respiración del otro lado no era tranquila.
—Luis está afuer