Días después…
Habían pasado dos semanas desde que habíamos recuperado a nuestra pequeña hija, durante esos días Luis José y yo habíamos estado muy ocupados buscando un apartamento cómodo en donde pudiéramos vivir hasta que Lola tuviera sus documentos legales y así poder regresar a México.
El apartamento que rentamos era muy acogedor ya que estaba ubicado en Manhattan y la vista era impresionante, se podía ver toda la ciudad. Mi pequeña y hermosa hija ya estaba acostumbrándose poco a poco a mí,