Mundo ficciónIniciar sesiónJason seguía inquieto, con la mente consumida por su esposa. La ansiedad y el miedo se reflejaban en su rostro mientras conducía a una velocidad alarmante. La carretera estaba extrañamente vacía a esa hora; no se veía ningún otro vehículo.
—Oh Dios… por favor, que Adeline esté bien. Si le pasa algo, nunca me lo perdonaría —murmuró







