20. Confusión
El reloj marcaba las nueve de la noche cuando finalmente llegué a mi departamento. Cerré la puerta detrás de mí, pero no fue suficiente para que mi mente dejara de repetir las palabras de Chasse durante la reunión de esa tarde. Su insistencia, su manera de afirmar que todo lo que me pasaba era asunto suyo… Era como si estuviera tratando de ponerme en una jaula sin que yo me diera cuenta.
Me dejé caer en el sofá, soltando un suspiro pesado. Había escapado a mi apartamento para no ver a Chasse mi