En realidad, Laura ya estaba más que satisfecha con las acciones del rey y la reina. Las frustraciones y amarguras que había experimentado en los días anteriores se habían disipado completamente, como niebla ante el sol de la mañana. Sin embargo, los monarcas seguían sintiéndose profundamente culpables y se esforzaban constantemente por complacer a Laura, lo que comenzaba a generarle una sensación de presión que no sabía cómo manejar.
Después de aquel día revelador, los reyes contrataron a un ha