¡Qué guapo!
¡Tan dominante! Sofia, llena de envidia, se apoyó en el abrazo de Carlos, pero miró fijamente al hombre frente a ella con ojos intensos. Aunque ambos tenían veintitantos años, la presencia de este hombre era tan fuerte, y el traje negro que llevaba le quedaba perfecto.
Con una cara perfectamente impecable, un par de ojos profundos y penetrantes que irradiaban un brillo frío y penetrante, le imponía a cualquiera que lo mirara.
En este momento, todos pensaron que este hombre era simpl