Sofía estaba tan angustiada que las lágrimas caían por sus mejillas.
La expresión de Carlos se volvió aún más sombría, y no pudo contenerse al preguntar: —Mamá, ¿cómo puede papá irse en este momento? ¡Es mi boda! ¿Cómo voy a explicarle a los padres de Pérez?
La señora Martínez, comprendiendo la indignación de su hijo, suspiró y explicó: —La empresa tuvo un problema, tu papá tuvo que ir a resolverlo.
Mientras hablaba, la señora Martínez miró con disculpas a la señora Pérez y dijo: —Querida sueg