En media hora, Rita y Santiago ya habían empacado sus maletas, y Laura y Diego los llevaron personalmente al avión.
—Laura, cuídate mucho. En cuanto Santiago y yo resolvamos los problemas de su empresa, vendré a verte— dijo Rita a Laura con nostalgia, abrazándola mientras le hacía mimos. Laura, entre risas y lágrimas, la consolaba: —Sí, estaré bien. Esperaré a que vengas a verme, y si no vienes, iré a buscarte.
Después de un rato de afecto, cuando Rita y Santiago se subieron al avión, Diego añ