CAPÍTULO 44
LUZ MARTIN.
Él nunca llegó.
Íbamos a tener una especie de cena para mirar una obra de teatro que se llevaría a cabo en el hotel, pero nunca apareció. Al principió entendí una hora de retraso, pero luego, cuando pasaron tres horas y no recibí ningún mensaje suyo desde mi nuevo móvil, supe que no vendría.
Mi vestido se arrugó, mi peinado ya no tenia sentido y mi maquillaje seguía intacto, pero no igual como si estuviera recién colocado.
No iba a correr el riesgo de llamarlo o enviarle