Mundo ficciónIniciar sesiónSebastián estampó su firma en aquel testamento, todo lo dejó a nombre de Violeta, su esposa, pero esta vez, si algo le sucedía a su mujer, ni siquiera dejaría nada a nombre de Seraphyna, ni nadie, todo quedaría a nombre de una fundación para huérfanos.
—¿Está seguro?
Sebastián miró a Rezza con recelo
—Muy seguro.
—Pero, señor, aquí falta una cantidad







