Mundo ficciónIniciar sesiónSebastián observaba a Violeta con gran angustia, temía por verla tan débil, como nunca la vio antes, acariciaba con suavidad su rostro, llamó al doctor, quien no debía tardar, puso un poco de alcohol cerca de su nariz con un algodón, pero ella comenzó a despertar muy despacio, abrió los ojos, intentó erguirse, pero él la detuvo
—No, por favor, no te levantes, Violeta, debes descansar.
—¡&ique







