—¡Lo siento, lo siento! ¡De verdad! ¡No fue mi intención! ¡No veía mi camino porque ando un poco apurada!
—Está bien, está bien—recogió sus papeles y se levantó, sin embargo, cuando quiso ayudar a la castaña de melena larga a levantarse también, ya la vio de pie, mirándolo ansiosa, como esperando algún tipo de regaño de su parte. Por el aspecto pálido y con algo de terror en su rostro ya algo hinchado, decidió tranquilizarla—. Estamos bien todos ¿Ves? No tengo nada lastimado. ¿Qué haces corrien