Capítulo 58
Después de treinta minutos de viaje, llegamos a la casa de sus padres. Él me abre la puerta y, cuando me dispongo a salir, me detiene, se pone entre mis piernas y me besa de nuevo; sus manos en mis muslos subiendo a mis caderas las cuales me aprieta y me jala más cerca, frotando su erección sobre mi. Gemimos al unísono en la boca del otro, moviéndonos lentamente el uno contra el otro, la fricción haciendo nada más que alimentar nuestro deseo mutuo. Cole se aparta y yo gimo con descontento. Cole
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