MATRIMONIO INESPERADO. Capítulo 49.
El filo de la navaja en manos de Omar cortó las sogas en las muñecas de Grecia. Ella tuvo el impulso de correr tan pronto como sintió libres sus manos y sus pies, pero el hombre frente a ella estuvo pendiente de cada uno de sus movimientos, esperando que al menos hiciera el intento.
Ansiaba hacerle daño. Verla luchando, peleando con desesperación o tan solo ser la mujer que le hizo una aclaración con amenaza incluida. Lo deseó tanto, como jamás algo lo puso a querer suplicar para obtenerlo.
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