Rafael no era de tomar jamás las cosas a la ligera, le dió una rápida mirada a lo que había en el bote de basura, caminó con el tambo de combustible, el cual vertió sobre esta, lanzando el cerillo encendido que le dió paso a la llama gigante que se extendió.
Se recostó en el capó de su auto y bañó sus manos con agua para quitar los pocos rastros que aún quedaban. Miró el teléfono y marcó el número que contestó casi de inmediato.
__ Necesito que limpies algo por mí. - dijo y la otra persona no