Capítulo 33.
Tímidamente me asomo sobre el alto hombro de William, viendo como frente a nosotros, Nathan hace una expresión de absoluto desagrado, mientras mira a William como si quisiera arrancarle la cabeza, luciendo como alguien patético, pero a la vez muy demente.
—¿Tu novia? Vaya, así que eso es ahora, esta asquerosa prostituta, metiéndose con tantos hombres que no puedo contarlos —Nathan me insulta, dejándose llevar por los celos y la furia que tiene en su interior.
—Cuida tus palabras, es mi última a