Capítulo 12.
William y yo cruzamos miradas, sintiéndonos asustados, y lo más rápido posible nos separamos de golpe.
No puede ser, estábamos tan calientes que olvidamos por completo a los niños, la hora, incluso en el lugar en el que nos encontrábamos, ¡Es una locura!
Me levanto de la isla de la cocina y voy a buscar mi ropa interior que sigue en el piso, para ponérmela a toda prisa, mientras que detrás de mi William se acomoda los pantalones y la camiseta.
Escuchando a los niños cada vez más cerca, y observ