La boca de Camille quedó seca por el miedo que sintió por su hijo. Tragó con dificultad antes de hablarle.
—¿Qué deseas que haga por ti? —preguntó temiendo la respuesta.
—Antes quiero que me respondas una duda que tengo desde el mismo instante que leí ese archivo —dijo él señalando con un dedo la carpeta que contenía la información completa de Camille.
El ceño de ella se arrugó al fruncirlo. No creía que su vida o la vida de su familia tuviera algo lo suficiente excitante para llamar la atenci