Mi mensaje fue sencillo, no era tan valiente como para invitarlo a salir directamente.
—¿Tienes tiempo libre? —pregunté, por el móvil, con la voz más relajada que pude hacer en ese momento.
El corazón en realidad me estaba latiendo a mil, porque estaba actuando sin pensar, con un desenfreno que no era propio de mí. No comprendía porque me encontraba cambiando tanto mi manera de ser así tan de golpe.
Era demasiado para mi vida de estar casi aislada, en especial de relaciones románticas. Pero nec