Irina llegó al lugar de siempre, cautelosa y temerosa de ser descubierta. Se había vuelto un poco paranoica luego de aquellos meses en la cárcel, afortunadamente la habían sabido cuidar muy bien.
—Cariño —se acercó melosamente al hombre que ya se encontraba en la habitación, el cual no tenía buena expresión, se veía molesto e irritado.
—Ahora no —hizo un gesto con la mano para que se detuviera cuando vio que intentaba besarlo.
—Sé que lo que ocurrió con Anastasia te tiene en pésimo estado, pero