Irina la mató…
Las palabras quedaron colgando en el aire por un par de segundos más, antes de que los ojos de Oliver se llenaran de comprensión.
—¿Cómo puedes estar tan segura? —era su madre después de todo, así que era natural que tuviera sus dudas.
—¿Recuerdas tu intoxicación? —le preguntó—. Ese día comiste de mi desayuno —señaló esperando que uniera los puntos.
Oliver negó un par de veces, mientras parecía caer en cuenta de la abrumadora realidad.
—¿Cuándo murió? ¡¿Por qué te guardaste esta