La sensación de tensión se palpaba en el aire. No sabía cómo las cosas habían llegado a este nivel, pero sus padres discutían de una manera preocupante. Los gritos inundaban la casa y parecía que estaba a punto de ocurrir algo muy malo si no los detenía. Anastasia caminó a hurtadillas hacia donde se escuchaban los gritos, necesitando controlar la situación.
—¡Deja de mentir, Giovanni! ¡Confiesa de una maldita vez que tienes una amante!
—¿Y qué si la tengo? —la voz desapasionada de su padre, det