No es que sea tan malo.
Narra Adriana:
La comida que me ha traído Fernando no es más que un viejo emparedado de mantequilla de maní y jalea con un cartón pequeño de leche blanca. Viniendo de él, es todo un manjar si lo comparamos con las largas horas que me dejaba sin comer cuando mi madre por cosas de la vida, acertaba a dejarme bajo su cuidado. Sin embargo, para el hambre atroz que traía, ha sido tan delicioso como lo habría sido cola de langosta en salsa de mantequilla. He perdido la noción del tiempo, pero mi est