Mia dio un paso atrás, Darina se arrepintió al segundo en que esas palabras salieron por su boca, pero supo que era tarde.
Mia sintió su corazón roto.
—Yo no tuve la culpa, soy tan o màs inocente que tú, lamento ser un mal recuerdo en tu vida, Darina, y te agradezco por darme la vida, si necesitas algo, cualquier cosa, no dudes en pedirme ayuda, siempre podré ayudarte y aunque no me quieras, siempre rezaré por tu bien, adiós.
Darina quiso detenerla, pero no dijo nada.
Mia se fue de ahí.
—Darina