Al día siguiente.
Mia estaba puntual en la empresa del señor Font. Un minuto después encontró a Arturo Santalla.
Ella rodó los ojos al verlo.
—Mia…
Ella lo ignoró.
—Señores, pueden pasar.
Ambos entraron a la sala de juntas.
El señor Font ya los esperaba.
Tomaron asiento.
—Como les dije ayer, busco un socio, pensaba en dar la oportunidad a ambos, pero ahora comprendo que es muy difícil hacerlo. Si fueran un matrimonio, no lo pensaría, pero estando separados, es complicado prever si mis socios te