—¡Es mi tío! ¡Escóndete!
Se miraron asustados, al final, Enrique se metió debajo de la cama.
Amaranta estaba muy nerviosa, respiró profundo y fue a abrir, su tío entró, pero ella estaba muy asustada de que la descubriera.
—Cariño, ¿te gustó la fiesta?
Ella asintió despacio.
—¿Y tu prometido? ¿Qué te pareció?
Amaranta desvió su mirada hacia la cama, tragó saliva.
—Es un gran hombre, tío, creo que es el mejor hombre para mí.
Enrique solo pudo morder sus labios por rabia, quería que se callara, per