La mañana siguiente avanzo por el pasillo y toco la puerta del dormitorio de Helena y Cillian.
Cuando abrí los ojos al amanecer Ares no estaba en la cama, así que supongo que tenía cosas pendientes por hacer.
Aún más con Cillian convaleciente.
La puerta se abre y Helena aparece.
—Emma —dice con una sonrisa.
—Buenos días —saludo — ¿cómo amaneció Cillian?
Sonríe algo más relajada que anoche.
—Quiere hacer su día como si nada, pero no le vamos a dejar.
Cuando abre la puerta, no puedo evitar sonreí