POV CILLIAN.
La mujer deja lo que hace.
Mira a cada uno de nosotros con cautela.
—Primero. Baje el arma, Por favor—dice en voz baja—Segundo. Somos un consultorio médico comunitario—niega—No tenemos lo que se necesita para atenderle.
¡Maldita sea!
Ares se tambalea.
—Es solo un rasguño.
—Pídele lo que necesitas a él —señaló a Josh.
La veo titubear, antes de asentir.
—Déjelo sobre la camilla del fondo. Y, ponga presión en esa herida—dice aclarándose la garganta. Y dándome una mirada seria.
—¿Dónde