Cathy sintió un dolor punzante que le atravesaba la zona del corazón. Al mirar hacia abajo, su teléfono se deslizó de sus débiles manos.
Plop.
El teléfono cayó en el pavimento junto a sus pies, mientras la sangre goteaba lentamente sobre la pantalla.
Del teléfono salieron los gritos frenéticos de un hombre.
"¡Cathy! ¡Cathy! ¡Responde, Cathy!".
La mano de Felipe sobre el volante temblaba, mientras se dirigía a toda velocidad a la estación de policía. Atravesando la multitud, se encontró