El beso de Felipe fue repentino, y por muy sorprendida que estuviera Madeline, no pudo evitar recordar que Jeremy estaba justo detrás de ellos.
Algo le decía que Felipe la había besado, sólo para que Jeremy lo viera, pero se subió al coche tranquilamente, sin comentar nada.
Felipe miró de reojo a Jeremy, cuya expresión revelaba una gran frustración, mientras sus labios se curvaban en una sonrisa burlona.
Subió al coche y pisó el acelerador.
En el asiento del copiloto, los ojos de Madelin