Felipe seguía con su traje de novio, hecho específicamente para ese día.
Se aferraba a un paraguas, porque la lluvia había empezado a caer con más fuerza. Seguía pareciendo tan elegante como de costumbre, pero la calidez ya no se veía en sus ojos.
Madeline miró fijamente a Felipe, que estaba de pie frente a ella, mientras su mente se llenaba de recuerdos, diciéndole que de alguna manera conocía al hombre que tenía delante.
El tiempo pasó mientras la lluvia seguía cayendo con fuerza, y Felipe