"Papito", dijo Jackson, en ese momento.
Jeremy lo miró, sorprendido. El pequeño y apuesto niño, se acercó a él con una sonrisa; sus ojos claros se parecían, cada vez más, a los de Madeline.
En realidad, durante los tres años en los que creían que Madeline había fallecido, rara vez escucho a Jackson llamarlo "papito". Incluso si lo hacía, su voz sonaba sin vida y superficial, muy diferente a como sonaba ahora.
"Papá, ¿también estás aquí? ¿Quieres celebrar mi cumpleaños, con mami?".
Cumpleaños