“Danny”.
Ava esbozó una ligera sonrisa mientras pronunciaba el nombre de Daniel con cariño y naturalidad.
Daniel miró aquella sonrisa cálida y dulce, y un sutil sentimiento surgió silenciosamente en su corazón.
No sabía cómo describirlo, pero al mirar la sonrisa de Ava, se sentía muy cómodo y animado.
“Dan, date prisa. Sube al coche para que podamos ir a casa. No hagas esperar demasiado a Naya”, insistió la madre de Daniel impaciente mientras estaba delante de ellos.
Daniel miró a su madre