Ava sostenía su vaso con agua con una expresión desconcertada mientras miraba a las dos personas que le impedían el paso.
Eran las dos mujeres más chismosas de su oficina. Mientras las miraba, Ava fue cayendo en cuenta de que estaban allí adrede.
Aun así, se limitó a mirarlas con confusión y preguntó: “¿Qué sucede? ¿Acaso quieren desayunar conmigo, chicas?”.
En cuanto Fiona y Kendra la escucharon, un destello de sorpresa apareció en sus ojos.
“Hermana, si no te molesta, ¡nos encantaría desay