Lo último que Madeline hubiese esperado era que Jackson corriera a sus brazos y la llamara su madre.
Jackson debe haberse sentido aterrorizado e inseguro.
Él enterró su diminuto físico profundamente en sus brazos. Era como si la única forma de disminuir su miedo fuera abrazarla con fuerza y con ambas manos mientras sus ojos permanecían cerrados.
Madeline sintió que se le encogía el corazón ante las señales de angustia en sus pequeñas mejillas. Había pasado mucho tiempo desde que había sentido