“¿Eres tú, Maddie?”.
Mirando seriamente a Madeline, Jackson finalmente reunió el coraje para preguntar.
Aturdida por un segundo, Madeline respondió con una sonrisa: “Hola, amiguito. Soy la madre de Lillian. ¿Puedo decirte mi nombre si quieres? Encantado de conocerte, soy Vera Quinn".
Se presentó con una sonrisa, dándose cuenta de que, en realidad, Jackson la estaba analizando.
El pequeño rostro que tenía ante sus ojos era uno de rasgos espectaculares, resultado de los grandiosos genes de Jer