Cathy se detuvo en seco. No tenía idea de que el oído de Shirley fuera tan bueno.
Shirley pudo distinguir que la persona que se acercaba a ella era Cathy y no Adam.
Cathy ya no podía sentir la arrogancia y el desdén habituales en el tono de Shirley; en cambio, su tono tenía un toque de sinceridad.
Cathy siguió caminando hacia Shirley. "¿Qué quieres que haga por ti?"
Shirley abrió los ojos lentamente. Sus ojos, aunque sonrientes, estaban manchados por un tinte rojo y húmedo.
"Es muy simpl