Madeline se puso alerta y se giró hacia su preciosa hija, quien permanecía ignorante.
Ella no quería lidiar con ese invitado inesperado delante de la pequeña, pero se sentía sumamente incómoda ante la idea de salir de la habitación y dejar a esa niña sola en el cuarto.
"¿Qué te pasa? ¿Tienes miedo de verme, Señora Whitman?". La burla se podía escuchar en la voz de la mujer. "No te preocupes. Me he enterado de que tu hija tiene una enfermedad incurable, así que he venido especialmente a expresa