"No, no eres Cathy". Felipe no podía estar más convencido mientras miraba fijamente las facciones de la mujer.
La mujer exhaló con una sonrisa exasperada y estaba a punto de decir algo cuando la gentil voz de un hombre la llamó. "Amy".
La mujer esbozó una sonrisa al escuchar la voz y se giró para mirar en la dirección de la que provenía sin dejar de sostener al pequeño en sus brazos.
"Papá está aquí, Juan. Vámonos a casa".
"Está bien". El pequeño asintió obedientemente y saludó cariñosamen