"Jeremy, no me dejes". Todavía en su estado de embriaguez, los ojos de Madeline estaban entreabiertos y llenos de renuencia.
Jeremy la tomó de la mano. El pequeño rostro rosado de Madeline se reflejaba en sus pupilas de color ámbar.
Jeremy le prometió suavemente: "No voy a dejarte".
"Lo harás". Los ojos de Madeline comenzaron a calentarse. "Me dejarás. Lo harás...".
Jeremy se quedó desconcertado por un momento y de repente no supo cómo debía responder.
Sí, era cierto. Iba a dejarla. Como mu