"¡No!".
Lana estaba tan aterrorizada que empezó a parlotear. En el siguiente segundo, vio a Jeremy arrojando la cerilla sobre una pila de cajas de madera que había a un lado.
Era como si las cajas también hubieran sido rociadas con gasolina. La pequeña llama de la cerilla creció de repente y empezó a extenderse por todo el lugar.
Sin embargo, antes de que el fuego pudiera acercarse a ellas, Lana y Naomi se quedaron paralizadas del susto. Un sudor frío comenzó a formarse en el cuerpo de ambas.