CLARA
Ver el rostro intacto e implacable de Tobias, es algo que no tiene precio, no parece sorprendido, mucho menos alterado por mis palabras, todo lo contrario, sus ojos son como los de un demonio, el aire comprime mis pulmones, los segundos que le siguen son tormentosos y solo quiero hacer una cosa, escapar o lanzarme a sus brazos, decirle que todo estará bien, de hecho, estoy a nada de hacerlo, pero la imagen de la pequeña Marina viene a mi mente.
Empujo todo el dolor que me va a provocar e