LEVI
Qué gana ese viejo en mandarla, la miro fijamente, trae puesta una falda de tubo que solo reafirma su figura de sirena, su blusa blanca está desabotonada hasta el tercer botón por descuido, lo que hace que pueda divisar la piel pálida de su pecho.
—¿Acaso intenta seducirme, Señorita Cox? —me cruzo de brazos.
—No sé de lo que habla —se pone a la defensiva.
Mis ojos van directo a su escote, ella parece entenderlo y rápidamente se abotona la blusa.
—Me retiro —dice y sale antes de que la pued