Un sonido molesto hace que Willow abra los ojos, parpadea varias veces para despertarse y comienza a tantear encima de la cama en busca del aparato que no deja de sonar. Harta de no hallar el móvil, decide levantarse, pero una mano se afianza a su cintura sin permitirle moverse.
—Kyllian —susurra en voz baja intentado apartarlo de encima.
—Umm...
—Necesito ver quién llama —su jefe gruñe y abre los ojos lentamente.
—No respondas, quien sea que sea entenderá que esta no es hora de molestar —dice