Los niños corren de un lado a otro mientras sueltan gritos ensordecedores, pero se les ve tan felices jugando entre ellos, apartados de la realidad que los rodea. Viven es su propio mundo inventado por ellos, son inocentes ante la abundante maldad de este mundo. Kyllian busca con la mirada a la pequeña niña de vestido rosa que saborea el chocolate humeante que sostiene con ambas manos. La observa detenidamente, desea encontrar algo que le diga que no es la hija de Kenneth, pero la verdad el gra