—¿Vas a subir o estás pérdida? —pregunta haciendo que Willow voltee a verlo.
Su mirada se detiene en los ojos verdes de aquel hombre alto y de buen porte, de hecho es muy apuesto para la chica.
—Sí, es que no me gusta mucho esas cosas, prefiero las escaleras —confiesa sincera.
El hombre ladea sus labios en una sonrisa coqueta.
—Te entiendo, a mi mejor amigo tampoco le gusta los elevadores. Incluso los evita a toda costa con tal de no subirse a uno de esos, o como él suele llamarlos; máquinas de