Leandro tenía agarrado por el cuello a Ismael y le dijo con voz fría:
—¡No mereces saber lo que yo hago!
Ismael, dolorido, se apartó de a Leandro y dio un paso atrás.
—Leandro, separaste a la fuerza a Julieta y a su hermano, y estás alimentando a Samuel con todo ese odio, ¿de verdad crees que está bien?
»No me importa en absoluto lo que pase contigo y Dalila, pero es hora de que le devuelvas su hermano a Julieta.
Al escuchar sus palabras, Leandro se mofó mientras señalaba a Samuel, que estaba e