—¿Es así? —Leandro se sonrió con desprecio—. Pero, por favor, mantén en el futuro las distancias con mi mujer, de lo contrario atente a las consecuencias.
—Jorge solamente me está ayudando a encontrar trabajo, ¿tienes que hablar de esa manera?
—Julieta, no olvides quién eres.
Julieta respiró profundamente:
—¿Quién soy? El señor Cisneros trajo a su amante a la recepción, ¿ha pensado en quién soy en algún momento?
En ese momento Dalila también se acercó corriendo, y le susurró muy bajito:
—Juliet