Capítulo XLVIII. Mi hijo
Esta semana hemos tenido un gran desempeño en los entrenamientos de Sheyla, pues Pablo ya no se agita durante las sesiones de trote y ya sabe cómo esquivar los golpes a tiempo y en cuanto a mí, he mejorado mi resistencia significativamente y la velocidad he podido aumentarla - ¡Les falta, aún les falta. Aún no tienen la entereza suficiente como para poder enfrentar alguna emergencia con sus enemigos! - nos exclamó nuestra estricta entrenadora - Les quedan treinta minutos de entrenamiento de box